Cumpleaños goyesco
Tal día como hoy pero en 1987 se otorgaban los primeros premios Goya del cine español. La cinta de inauguración fue cortada por la genialidad de Fernán-Gómez y su largometraje El viaje a ninguna parte. Una tragicomedia de reparto coral que compartió contexto con El amor brujo, Mambrú se fue a la Guerra, El año de las luces y La mitad del cielo, entre otras, y que supo extraer el aplauso del Teatro Lope de Vega y meterse a la Academia en el bolsillo.
Desde entonces, aquellos inmaduros galardones que aspiraban a imitar a sus hermanos mayores, Óscar y César, fueron contaminándose paulatinamente de polémica, política y reivindicación en cada una de las ediciones. Sobretodo a raíz del síndrome del nuevo milenio. En 2003, por ejemplo, muchos de los asistentes mostraron su rechazo al gobierno de Aznar. El No a la Guerra acabó convertido en un manido símbolo de los artistas más progres y en una moda de solapa. Un año después, las eslóganes antibelicistas siguieron otros derroteros para posicionarse en un nuevo frente abierto entre los medemistas (o partidarios de Julio Médem) y los contrarios a su controvertido documental La pelota vasca.
En 2005, Zapatero quiso poner orden presentándose al evento con una glamourosa Sonsoles, preparada para la ocasión. La presencia del presidente en la gala sirvió de talismán a Alejandro Amenábar. El director, nacido en Chile pero educado en Las Escuelas Pías de Getafe (según dice la Wikipedia), empezó a adquirir una fama de acaparador de la que aún no ha podido despojarse. 14 Goyas se llevó a casa con Mar Adentro ¡y aún no sabe dónde ponerlos!
Este año (hacemos un pequeño salto en el tiempo), parece que las cosas se tranquilizaron en lo que a polémica se refiere. Camino, el drama de Fesser, se llevó el éxito; el tándem hollywoodiense Penélope-Benicio, los flashes; y las prefabricadas y rígidas gracietas de Carmen Machi, las críticas. El año que viene Dios (también llamada La Academia) dirá y repartirá…
¡Feliz cumpleaños, Premios Goya!